Versiones y espíritu del rock español de los 80 y 90.
José Manuel Gil ha mantenido un vínculo inquebrantable con la música desde los siete años, evolucionando desde sus primeras lecciones de piano hasta encontrar su verdadera voz en la guitarra y la composición adolescente. Su trayectoria está marcada por la escena del pop-rock madrileño, desde sus inicios en Carabanchel con el grupo La Misión —logrando sonar en radio con «El juego de la soledad»— hasta su etapa en Astoria, proyecto con el que grabó el disco Astoria 1979 tras ganar el concurso de talentos de San Lorenzo de El Escorial y compartir escenario con referentes como La Guardia o Modestia Aparte.
Tras años de creación constante en su estudio personal, José Manuel regresa hoy a los escenarios como parte fundamental de Los Clásicos de Maou. En este reencuentro, la música se despoja de pretensiones para centrarse en lo esencial: la amistad, el directo y el placer de compartir cada acorde con el público, convirtiendo cada concierto en una auténtica celebración de su trayectoria de vida.
El camino de Gabi con la música comenzó a finales de los años 70, cuando adquirió su primer bajo de segunda mano, un instrumento que todavía conserva como testigo de sus inicios. Con apenas 16 años empezó a explorar los sonidos del rock en bandas escolares y fiestas locales, una etapa de descubrimiento que terminó dando paso a un largo paréntesis marcado por las responsabilidades de la vida familiar. Décadas después, la pasión por las cuatro cuerdas volvió a hacerse presente y, hace aproximadamente diez años, decidió retomar el instrumento e incorporarse de nuevo a diferentes proyectos de temas propios y versiones.
En esta nueva etapa comenzó a colaborar estrechamente con su gran amigo José Manuel Gil, aportando sus líneas de bajo a sus composiciones y ayudando a sentar las bases de lo que hoy son Los Clásicos de Maou. Junto a José Manuel, Gonn y Rafa, Gabi ha encontrado el espacio perfecto para dar continuidad a su historia musical y regresar definitivamente a los escenarios. Para él, este proyecto demuestra que la música siempre espera a quienes todavía tienen algo que contar a través de su instrumento.
Gonn ha recorrido un camino musical que comenzó a los nueve años ante las teclas de un piano, aunque su destino pronto se encontraría en la electricidad de la guitarra y el rock. Su formación como guitarrista se consolidó en la escena madrileña desde la adolescencia, arrancando en el grupo Cruce de Caminos junto a su amigo de la infancia José Manuel Gil. Esta conexión inicial marcó el prólogo de una trayectoria que alcanzaría su madurez en Astoria, banda con la que grabó el disco 1979 tras ganar el certamen de bandas de El Escorial y compartir cartel con figuras como La Guardia o Melón Diesel.
Más allá de los escenarios, Gonzalo desarrolla su faceta profesional como científico en un instituto del CSIC, investigando en el campo de la biotecnología microbiana. Tras un periodo de creación en la sombra, Gonn regresa ahora a los focos para integrarse como pieza clave en Los Clásicos de Maou. En esta nueva etapa, aporta la experiencia de mil ensayos y la precisión de quien entiende la música como una ciencia exacta del disfrute, sumándose a este proyecto con la ilusión intacta y la complicidad de toda una vida compartida entre acordes.
La trayectoria musical de Rafa comenzó en 1977 como batería de Nada Rock, una formación de rock sinfónico con la que permaneció hasta 1982. Entre 1985 y 1998 continuó acumulando experiencias en distintos grupos de la provincia de Alicante, explorando diferentes formaciones y maneras de entender la música en directo. Ya en los años 2000, su camino lo llevó hasta Talavera de la Reina, donde formó parte primero de Bajo Fianza y, posteriormente, de Vergüenza Ajena durante varios años.
Hace siete años fue cofundador de Los Tornillos Swing, proyecto que ha atravesado distintas formaciones y con el que mantuvo viva su actividad musical antes de incorporarse a Los Clásicos de Maou. En esta nueva etapa, Rafa aporta solidez y experiencia desde la batería, además de asumir la voz principal en algunas canciones del repertorio. Fuera de los escenarios ha desarrollado su trayectoria profesional como carnicero y también como empresario en el ámbito del diseño, aunque la música ha sido una constante a lo largo de casi cinco décadas. Ahora suma toda esa experiencia al grupo, demostrando que todavía quedan muchos ritmos, canciones y conciertos por delante.
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